De la creatividad a la neurocratividad

De la creatividad a la neurocratividad

¿Qué entendemos por creatividad?

Cuando pregunto a los participantes de mis cursos y seminarios con qué relacionan la creatividad, escucho respuestas como las siguientes: “Los individuos creativos son muy inteligentes”, “se pueden convertir en millonarios de un día para el otro porque tienen ideas geniales”; “hacen carrera como directores de cine, son número uno en las agencias de publicidad”, “inventan productos que le cambian la vida a la gente y se hacen ricos”; “no paran, todavía no han terminado una obra original y ya tienen otra en mente”.

Prácticamente en todas las respuestas puede inferirse la asociación creatividad-inteligencia-éxito, y esto es correcto, porque la intuición y la creatividad son manifestaciones superiores de la inteligencia.

Ahora bien, cuando les pregunto si toda persona puede ser creativa, la mayoría responde que no, que la gente creativa tiene un don, un talento que no tienen los demás.

Estas creencias suelen dejarme algo preocupado, no solo porque (junto a otros especialistas) vengo trabajando desde hace años para desarraigarlas, sino porque en todas está implícito el conformismo, que es uno de los principales enemigos del cerebro.

Precisamente, en los participantes que no se consideraban a sí mismos creativos, observé una especie de resignación, de aceptación de una realidad inmodificable.

Una de las asistentes (anoté su nombre: Paula) comentó: “mi jefe tiene una creatividad impresionante, yo voy de copiloto: soy muy buena implementando sus ideas” y me siento bien así.

Al terminar el seminario, reuní a todos aquellos que no se consideraban creativos y les di la siguiente “tarea para el hogar”:

Averiguar cuáles son las “capas” que traban u ocultan su creatividad, impidiéndole que aflore (lo que comúnmente denominamos bloqueos).

Ejercitar la creatividad. Nadie puede liberar y, al mismo tiempo, desarrollar una habilidad si no le dedica tiempo a las prácticas diseñadas para ello. Los gimnasios cerebrales son sitios ideales para que puedan alcanzar este objetivo.

Recurrir a la ayuda de especialistas para liberar a su cerebro de todo aquello que entorpezca o impida el flujo de su potencial creativo.

Tengamos presente que la creatividad, al igual que la atención, la concentración, la memoria y la inteligencia, implica un conjunto de habilidades que pueden desarrollarse y potenciarse. Asimismo, y dado que el pensamiento creativo incluye la manipulación cerebral de imágenes ejecutivas, perceptuales y simbólicas, la neurociencia proporciona un conjunto maravilloso de recursos para ejercitarla con eficacia.

El rol del coach en el proceso creativo

Uno de los principales objetivos del neurocoaching es proporcionar al coachee los recursos neuronales para que, cualquiera sea la situación que se presente, pueda responder creativamente.

En este concepto está siempre presente la necesidad de trabajar sobre los neurocircuitos que dan soporte a la creatividad: a medida que aumenta la variedad de conexiones neuronales, aumenta la capacidad para incubar mejores ideas y llevarlas a la práctica. ¿Cómo hacerlo?

En función de mi experiencia, es aconsejable trabajar con los siguientes criterios:

Lograr que el coachee se anime a tomar decisiones aun en contextos de alta incertidumbre: las personas que necesitan certezas no tienen condiciones para ser creativas.

Impulsar en él coachee la proactividad: que busque el cambio positivo, como lo hicieron Ingo, Guillermo y Gabriela.

Ayudarlo a liderar su inteligencia emocional: la armonía con uno mismo y la actitud positiva, además de contagiar a los demás, constituye un caldo de cultivo extraordinario para las mejores ideas.

Incentivarlo para que esté atento a los cambios que se producen en la sociedad: precisamente, fue la Ley del Doblaje que se instituyó en su país lo que alertó a Guillermo y se tradujo en un cambio radical de sus actividades.

Por último, tenga presente que el éxito casi siempre está precedido por el deseo y la voluntad de llevar adelante un proyecto en el que se cree. En este sentido, la inteligencia creativa tiene entre sus principales aliados la capacidad de seducir, de establecer muy buenos contactos y superar los problemas que suelen interponerse a partir del manejo hábil de las relaciones con uno mismo y con los demás, una lección que el coachee debe aprender.

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El neuromarketing aplica las neurociencias en todos sus campos de acción: neuroinvestigaciones, neuroproducto, neuroprecios, neurocomunicaciones, neurobranding, neurocanales, y es una realidad en todos los sectores.

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