Para comprender los mecanismos cerebrales de la atención y, particularmente, sus tipos, alcances y limitaciones, es de gran utilidad leer y/o releer la obra de investigadores que vienen realizando grandes aportes desde hace varios siglos y posteriormente sumarlos a los conocimientos que hemos adquirido (tanto desde la teoría como desde la práctica) para optimizar su funcionamiento.

En esta presentación realizaré una síntesis conceptual partiendo de la definición simple, concreta y abarcativa que realizó Alexander Luria.

La atención consiste en un proceso selectivo de la información necesaria, la consolidación de los programas de acción que se eligen y el mantenimiento de un control permanente sobre el curso de los mismos.

Luria distinguía entre la atención involuntaria, producida por un estímulo intenso o interesante para el sujeto, y la atención voluntaria, que implica concentración y control de aquello que se desea atender.

Mientras que la primera normalmente es ocasional (caminas distraído y, de repente, te chocas con Penélope Cruz) la segunda está relacionada con la voluntad (por ejemplo, cuando te estudias el informe porque deberás exponerlo durante una presentación oral).

Ambos procesos están relacionados con actividades fisiológicas y motoras que los sistemas atencionales activan según el tipo y el impacto. Por ejemplo, cuando todo tu cuerpo y tu cerebro se alborotan y te detienes sin poder creerlo ante la presencia de la bella actriz española, o cuando activas las zonas relacionadas con el lenguaje y el habla al mientras ensayas lo que dirás y cómo lo dirás.

Para Daniel Kahneman, uno de los especialistas más influyentes a la hora de estudiar este tema, la atención implica la existencia de un control, es decir, de la elección de los estímulos que organizarán la conducta.

Desde esta perspectiva, la atención es algo más que una mera selección, ya que se relaciona también con la cantidad y la intensidad; es decir, que tanto en la selección voluntaria como en la involuntaria hay que considerar los aspectos intensivos de la atención.

Otra definición muy interesante es la de Rosselló (1997), quien conceptualiza a la atención como un mecanismo responsable de la organización jerarquizada de los procesos que tratan y elaboran la información que nos llega desde el mundo circundante y desde el universo complejo que somos nosotros mismas.

Es precisamente ese universo que somos “nosotros mismos” el que hará que algunas personas se detengan al ver de repente a Penélope Cruz y que otras sigan de largo debido a que, sencillamente, no les interesa el cine y nunca la han visto actuar.

En todos los casos, y tanto en forma voluntaria como involuntaria, los sistemas atencionales generan modificaciones en el organismo y la conducta, por ejemplo:

  • Activaciones diferentes de áreas corticales.
  • Aumento de la frecuencia cardíaca
  • Variaciones en la sudoración.
  • Activación de los músculos faciales (sonrisas, expresiones de disgusto, asombro, etc.).
  • Actividades motoras: detenernos, girar la cabeza al escuchar un sonido, caminar más de prisa, movimientos de los ojos en diferentes direcciones, etc.

Esto nos lleva a rememorar otras definiciones:

La atención es una cualidad de la percepción que funciona como una especie de filtro de los estímulos procedentes del medio ambiente, distinguiendo los más relevantes y asignándoles prioridad para un procesamiento más profundo.

Prestar atención significa focalizar la mente en determinados estímulos a través de los sentidos (visuales, auditivos, gustativos, etc.) y, al mismo tiempo, excluir otros.

La atención controla y regula otros procesos cognitivos, por ejemplo, sólo reconoceremos a Penélope Cruz si tenemos información sobre ella en nuestros sistemas de memoria.

Como vemos, se trata de un fenómeno complejo, permanentemente activo, que engloba los procesos cerebrales que nos permiten identificar información procedente del entorno y utilizarla en diferentes aspectos y momentos de nuestra vida.

Dimensiones de la atención

Existen dos dimensiones básicas que dan lugar a diferentes tipos de atención: la dimensión selectiva (atención selectiva, focalizada y dividida); la dimensión intensiva (atención sostenida o vigilancia).

áreas cerebralesLos sistemas atencionales interactúan permanentemente y, tal como puedes ver en la imagen, involucran varias áreas cerebrales ubicadas en ambos hemisferios.

DIMENSIONES INTENSIVA Y SELECTIVA DE LA ATENCIÓN

Los sistemas atencionales interactúan permanentemente y, tal como puedes ver en la imagen, involucran varias áreas cerebrales ubicadas en ambos hemisferios.

Los siguientes son los principales tipos de atención que distinguen la neurociencia y la neuropsicología:

La atención sostenida: es la habilidad para mantener la atención y permanecer en estado de vigilancia durante un eje de tiempo determinado. Este sistema se relaciona, a su vez, con el foco atencional y con la densidad de atención, es decir, con la cantidad de atención que le prestamos a un estímulo en forma persistente por unidad de tiempo.

La atención selectiva: procesa uno o dos estímulos relevantes descartando otros que actúan como distractores. La selección de la información puede ser de origen interno, es decir, procedente de los sistemas de memoria.

La atención dividida: implica la habilidad de cada persona para “repartir” sus recursos atencionales alternando el foco entre dos o más estímulos, generando una respuesta eficaz. Por ejemplo, leer las noticias en un portal de internet mientras se atiende una llamada telefónica y, paralelamente, se lleva un registro del tiempo transcurrido desde que se puso una olla en el fuego o una fuente en el horno.

La capacidad general de atención depende del buen funcionamiento tanto de ambas dimensiones (intensiva y selectiva) como de cada uno de los tipos que se distinguen dentro de éstas.

El déficit o las fallas se producen cuando la atención divaga rápidamente entre una cosa y otra, es decir, cuando los cambios  en el foco están acompañados por dificultades para sostener la atención, percibir los detalles y responder rápida y eficazmente ante los estímulos.

En nuestro Manual de Entrenamiento Cerebral hallarán un gran número de prácticas e indicaciones para optimizar los sistemas atencionales.

Tags que sintetizan los conceptos abordados

Para ampliar sobre sistemas atencionales hallarás varios ejercicios, como así también recomendaciones relacionadas con hábitos que contribuyen o, a la inversa, conspiran contra su desempeño, en los siguientes libros de mi autoría: