Neuromanagement: ¿De La Intención A La Acción O La Procrastinación?

Neuromanagement: ¿De La Intención A La Acción O La Procrastinación?

Cuando en neurociencias estudiamos a profundidad el neuromanagament nos damos cuentas que los seres humanos tenemos un sistema que actúa como motor desde el momento en que despertamos. Ese sistema activa neurocircuitos que tienen que ver con pensamientos, planes y acciones.  

Se trata de impulsos que inician y guían el comportamiento tanto ante cosas sencillas como ducharnos y vestirnos para ir al trabajo o una fiesta como también muy importantes o, si se quiere, trascendentales: estudiar, graduarnos, trabajar por ser cada día más y mejores personas.

Ahora bien ¿cómo son estos mecanismos a nivel neurológico, esto es, los que unen al cerebro (como máquina biológica) con la mente? ¿Qué es lo que nos lleva a hacer lo que debemos o queremos hacer, o, a la inversa, a postergarlo una y otra vez? Los beneficios del neuromanagement nos dan cuenta de esto.

Pocos años atrás no había respuestas concretas para estas preguntas. En la actualidad, y gracias al avance de la tecnología de diagnóstico, las neurociencias y el neuromanagement han identificado varios circuitos neuronales que cuya actividad está siendo estudiada para explicar estos procesos.

Neuromanagement y Neurociencias Para Entender La Procrastinación

Por ejemplo, en el inicio de todo proceso de motivación, esto es, cuando registramos el impulso que nos lleva a concebir un plan, existe lo que se conoce como intencionalidad previa a cada acción, y ello se refleja en el cerebro.

También se refleja lo que ocurre cuando esa intencionalidad se “congela”, esto es, cuando luego de crear una especie de agenda mental con lujo de detalles sobre lo que vamos a hacer, resulta que no lo hacemos.

Si este fenómeno se convierte en un patrón de conducta, estamos ante un problema que debe ser resuelto y se conoce como procrastinación (del inglés procrastination).

La procrastinación es la postergación de proyectos y tareas en forma consciente (aunque también puede tener un origen y metaconsciente).

Normalmente se debe a desgano, falta de impulso u otros factores que conspiran contra la motivación y el neuromanagement puede ayudar a superar estos obstáculos. 

Ejemplos típicos de procrastinación son los siguientes:

  • gerentes que “cajonean proyectos” para evitar el esfuerzo
  • estudiantes que dejan pasar las fechas de exámenes
  • ejecutivos que reprograman constantemente sus reuniones
  • excedidos de peso que todos los días “dejan para mañana” la dieta que deberían “comenzar hoy”.

El verbo procrastinar, que la Real Academia Española define como “diferir, aplazar”, comenzó a popularizarse en ciertos reductos culturales (como los café filosóficos y los institutos de capacitación) desde no hace mucho tiempo. El objetivo de estos talleres, en el plano individual, es ayudar a las personas a pensar en “por qué se deja para mañana lo que podría hacerse hoy” sin enmascarar las respuestas.

Esto último es muy importante, ya que los argumentos para “justificar” suelen ser interminables. En algunos casos, cuando la procrastinación se convierte en una forma de vida, es muy eficaz la terapia psicoanalítica. En el mundo del trabajo este fenómeno es un verdadero lastre, por ello está siendo intensamente estudiado.

neuromanagement

La neurociencia (en sus diferentes ramas) se ha convertido en una de las disciplinas más dinámicas en cuanto a su desarrollo porque todos queremos saber cómo funciona el cerebro para entrenarlo y así tener una mente más ágil y más eficiente.
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