Neuroplasticidad: Todos Podemos Tener El Cerebro Que Queremos Tener

Neuroplasticidad: Todos Podemos Tener El Cerebro Que Queremos Tener

En el cerebro reside todo lo que una persona fue, es y puede llegar a ser, lo que ha experimentado, aprendido y memorizado, su consciencia y su metaconsciencia. También residen sus habilidades y sus dificultades, lo que acepta y lo que rechaza, lo que ama y cómo ama, lo que está presente y lo que cree haber olvidado. La neuroplasticidad es la herramienta para moldear nuestro cerebro.  

Y si bien todos los seres humanos vienen al mundo con esta plataforma de lanzamiento extraordinaria, su desarrollo dependerá de lo que cada uno perciba, experimente y procese a lo largo de su vida, ya que en el momento del nacimiento –con excepción de lo que viene inscripto en los genes- todos los cerebros están programados biológicamente para desempeñar las mismas funciones. 

Este fenómeno, es decir, la capacidad que tiene el cerebro para formar nuevas redes o modificar las existentes a cada instante como resultado de la interacción de un individuo con el entorno se denomina neuroplasticidad, es la base de la memoria y el aprendizaje e involucra una visión dinámica de los mecanismos cerebrales.

Por ejemplo, si un amigo te muestra fotografías del Castillo de Neuschwanstein (Baviera, Alemania) tu cerebro procesará la información sobre su imponente belleza a través de los sentidos de la vista y el oído, creando una nueva red neuronal (dado que tú nunca le habías prestado atención a los castillos). 

Si descubres que es un tema fascinante y decides continuar informándote, los estímulos que recibas a través de la lectura, videos documentales, libros, películas, etc., harán que se mantenga abierto el circuito que has creado. A medida que pase el tiempo y vuelvas una y otra vez sobre el tema, estos circuitos pueden generar cambios físicos estables en la estructura de tu cerebro.

Por lo tanto:

Lo que va a diferenciar el cerebro de una persona con relación al de otra es la intrincada estructura de redes neuronales que se irá formando a medida que estas células se comuniquen entre sí como resultado de los estímulos que reciban del medio ambiente.

Si bien el aumento en la cantidad de redes se alterna con períodos de eliminación naturales debido a que el sistema nervioso, al igual que las personas, se deshace de lo que no necesita, el estilo de vida tiene una influencia decisiva tanto para reforzar las conexiones que se utilizan como para favorecer la generación de nuevas neuronas y nuevas redes. 

Recuerda: De esto se desprende con claridad que la neuroplasticidad puede potenciarse mediante procesos autodirigidos. Por ejemplo, ha sido comprobado más de una vez que los monjes budistas crean conexiones neuronales que no se observan en personas que no meditan. Uno de estos estudios ha sido realizado en la Universidad de Wisconsin Madison (Estados Unidos) con ayuda del Dalai Lama, quien generosamente ha contribuido a la ciencia al permitir que se estudie su cerebro. 

Queda muy claro, entonces, lo siguiente: 

La neuroplasticidad está estrechamente relacionada con la individualidad. 

Como las huellas sinápticas se forman por las experiencias personales, cada cerebro, además de ser único e irrepetible, depende de todo lo que su dueño haga por él.

La neurociencia (en sus diferentes ramas) se ha convertido en una de las disciplinas más dinámicas en cuanto a su desarrollo porque todos queremos saber cómo funciona el cerebro para entrenarlo y así tener una mente más ágil y más eficiente.
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