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Diego Vialenoviembre 17, 2020Blog

Neuroplasticidad: la clave para dirigir la evolución de tu cerebro

Neuroplasticidad: la clave para dirigir la evolución de tu cerebro

La neuroplasticidad es la capacidad que tiene el cerebro para formar nuevas redes o modificar las existentes a cada instante como resultado de la interacción de un individuo con el entorno. El cerebro es producto de lo que somos, lo que hacemos y lo que sentimos. 

Allí reside todo lo que una persona fue, es y puede llegar a ser, lo que ha experimentado, aprendido y memorizado, su consciencia y su metaconsciencia, sus habilidades y sus dificultades, lo que acepta y lo que rechaza, lo que ama, lo que está presente y lo que cree haber olvidado.

Todos los seres humanos vienen al mundo con esta plataforma de lanzamiento extraordinaria, pero su desarrollo dependerá de lo que cada uno perciba, experimente y procese a lo largo de su vida.

Es la base de la memoria y el aprendizaje e involucra una visión dinámica de los mecanismos cerebrales.

En el momento del nacimiento, con excepción de lo que viene inscripto en los genes, todos los cerebros están programados biológicamente para desempeñar las mismas funciones.

Las redes neuronales son escasas y pequeñas, pero con el correr del tiempo se amplían, se crean nuevas, se modifican (algunas otras, mientras tanto, quedan estáticas). Todo esto se produce debido al fenómeno conocido como neuroplasticidad.

Tal vez lo más importante es que lo que diferencia a los seres humanos de los animales es que los primeros pueden incidir, a partir de sus acciones, en el desarrollo de su cerebro.

Dicho de otra manera, en lugar de permitir que el cerebro vaya a la deriva, podemos señalar un norte, decidir el camino, autodirigirnos.

Tenemos la capacidad de incidir sobre aquello que observamos. Eso nos pone en condiciones de modificar nuestra propia realidad, a partir de la auto-observación.

El cerebro, entonces, se va modificando a lo largo de la vida como respuesta a las condiciones medioambientales, al aprendizaje y a las experiencias incorporadas.

La neuroplasticidad hace que cada cerebro sea único y diferente de los demás.

Todos desempeñan funciones similares, pero el cerebro de una actriz es distinto del de una ingeniera, el de un conservador del de un liberal, el de un ateo difiere del de un religioso, y el de un taxista tiene zonas con distinto desarrollo en contraste con el de un músico.

Si te interesa esta temática te invito a leer: Manual de Entrenamiento Cerebral

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La neuroplasticidad es la capacidad que tiene el cerebro para formar nuevas redes o modificar las existentes a cada instante como resultado de la interacción de un individuo con el entorno. El cerebro es producto de lo que somos, lo que hacemos y lo que sentimos. 

Allí reside todo lo que una persona fue, es y puede llegar a ser, lo que ha experimentado, aprendido y memorizado, su consciencia y su metaconsciencia, sus habilidades y sus dificultades, lo que acepta y lo que rechaza, lo que ama, lo que está presente y lo que cree haber olvidado.

Todos los seres humanos vienen al mundo con esta plataforma de lanzamiento extraordinaria, pero su desarrollo dependerá de lo que cada uno perciba, experimente y procese a lo largo de su vida.

Es la base de la memoria y el aprendizaje e involucra una visión dinámica de los mecanismos cerebrales.

En el momento del nacimiento, con excepción de lo que viene inscripto en los genes, todos los cerebros están programados biológicamente para desempeñar las mismas funciones.

Las redes neuronales son escasas y pequeñas, pero con el correr del tiempo se amplían, se crean nuevas, se modifican (algunas otras, mientras tanto, quedan estáticas). Todo esto se produce debido al fenómeno conocido como neuroplasticidad.

Tal vez lo más importante es que lo que diferencia a los seres humanos de los animales es que los primeros pueden incidir, a partir de sus acciones, en el desarrollo de su cerebro.

Dicho de otra manera, en lugar de permitir que el cerebro vaya a la deriva, podemos señalar un norte, decidir el camino, autodirigirnos.

Tenemos la capacidad de incidir sobre aquello que observamos. Eso nos pone en condiciones de modificar nuestra propia realidad, a partir de la auto-observación.

El cerebro, entonces, se va modificando a lo largo de la vida como respuesta a las condiciones medioambientales, al aprendizaje y a las experiencias incorporadas.

La neuroplasticidad hace que cada cerebro sea único y diferente de los demás.

Todos desempeñan funciones similares, pero el cerebro de una actriz es distinto del de una ingeniera, el de un conservador del de un liberal, el de un ateo difiere del de un religioso, y el de un taxista tiene zonas con distinto desarrollo en contraste con el de un músico.

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¿Qué es el Neuromarketing?

¿Qué es el Neuromarketing?

Si tan sólo pudiéramos saber las razones por las que una persona ejecuta o no una compra. Si tuviéramos la capacidad saber qué ocurre en su cerebro antes de tomar esa decisión, ¿cuántas veces te planteaste esto?

El neuromarketing vino, precisamente, a llenar esas expectativas. Pero, ¿por qué? ¿De qué se trata todo esto? Lo primero que debo aclararte es que el  neuromarketing es la fusión entre los conocimientos del marketing que veníamos trayendo de antaño y los modernos conceptos que aporta la neurociencia con sus investigaciones y sus conclusiones sobre cómo funciona el cerebro.

En ese sentido, podemos entender hoy cómo funciona el cerebro del comprador y también cómo funciona el cerebro del ejecutivo de marketing. Por eso, lo primero que hay que hacer es estudiar de qué manera decide una compra y de qué manera decide no comprar un cliente. 

Hay que mencionar el hecho de que las decisiones de un comprador están influenciadas por el entorno, el contexto, la cultura, las estimulaciones que recibe, con lo que habitualmente el requerimiento que hace un comprador en una tienda es lo que resulta de esa influencia.

Te pongo un ejemplo

Lo primero que hay que hacer es lo que se denomina como una retroacción, ir con el propio comprador un pasito atrás para descubrir cuál es la verdadera necesidad. 

Algunas aplicaciones que históricamente dieron ejemplo de cómo hacerlo fueron el primer caso de aquel Desafío Peps Allí, esta bebida desafió a la Coca-Cola para descubrir cuál es la razón de preferencia entre una y otra bebida. Cuando se hizo la prueba a ciegas fue justamente por el gusto que se prefirió Pepsi, pero cuando se identificó cuál es cuál, los consumidores prefirieron Coca-Cola. 

¿Por qué? Porque en realidad se decidió con una influencia cerebral diferente. En el primer caso, había una activación de los órganos cerebrales que tienen que ver con el gusto. Mientras que en el segundo caso, una estimulación de sectores del cerebro asociados con la emoción y el recuerdo que esa marca tenía sobre el conjunto de los compradores. 

Por eso hay que estudiar cómo funciona el cerebro y de qué manera se activa ante cada caso, estímulo, producto, tienda y escaparate.   

También puedes leer: Las neurociencias en el neuromarketing y las organizaciones

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En ese sentido, podemos entender hoy cómo funciona el cerebro del comprador y también cómo funciona el cerebro del ejecutivo de marketing. Por eso, lo primero que hay que hacer es estudiar de qué manera decide una compra y de qué manera decide no comprar un cliente. 

Hay que mencionar el hecho de que las decisiones de un comprador están influenciadas por el entorno, el contexto, la cultura, las estimulaciones que recibe, con lo que habitualmente el requerimiento que hace un comprador en una tienda es lo que resulta de esa influencia.

Te pongo un ejemplo

Lo primero que hay que hacer es lo que se denomina como una retroacción, ir con el propio comprador un pasito atrás para descubrir cuál es la verdadera necesidad. 

Algunas aplicaciones que históricamente dieron ejemplo de cómo hacerlo fueron el primer caso de aquel Desafío Peps Allí, esta bebida desafió a la Coca-Cola para descubrir cuál es la razón de preferencia entre una y otra bebida. Cuando se hizo la prueba a ciegas fue justamente por el gusto que se prefirió Pepsi, pero cuando se identificó cuál es cuál, los consumidores prefirieron Coca-Cola. 

¿Por qué? Porque en realidad se decidió con una influencia cerebral diferente. En el primer caso, había una activación de los órganos cerebrales que tienen que ver con el gusto. Mientras que en el segundo caso, una estimulación de sectores del cerebro asociados con la emoción y el recuerdo que esa marca tenía sobre el conjunto de los compradores. 

Por eso hay que estudiar cómo funciona el cerebro y de qué manera se activa ante cada caso, estímulo, producto, tienda y escaparate.   

También puedes leer: Las neurociencias en el neuromarketing y las organizaciones

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¿Por qué debemos ir al gimnasio cerebral?

¿Por qué debemos ir al gimnasio cerebral?

El entrenamiento cerebral es uno de los campos más beneficiados con el avance de las neurociencias, y el desarrollo de técnicas que demuestran ser cada vez más efectivas va en aumento.

 Por eso acudir el gimnasio cerebral es importante. Si bien uno de los casos más difundidos es el de las personas que se dedican al deporte, que además de entrenarse físicamente también entrenan su mente, es suficiente con acercarse a un gimnasio cerebral para observar la heterogeneidad. 

Hombres, mujeres; directivos, ejecutivas; políticos, funcionarias, profesionales, estudiantes avanzados; secretarias, amas de casa y equipos completos del área de alguna empresa están inmersos en sus prácticas. 

¿Por qué acudir al gimnasio cerebral? 

Existen muchísimas páginas de internet con juegos online que ayudan a agilizar las funciones cerebrales y, de hecho, no deben descartarse porque todo suma: el entrenamiento cerebral efectivo es el que se hace a medida de las necesidades de cada persona. Por ejemplo, para una jugadora de hockey el desempeño depende en gran parte de las habilidades visuoespaciales que, como es sabido, están más desarrolladas en el cerebro masculino. 

Ella deberá ejercitarse mucho en esas capacidades para obtener mejores resultados y deberá entrenar en el gimnasio cerebral los movimientos oculares para enfocar la atención, controlando y orientando los movimientos del cuerpo mediante la vista. 

Con el tiempo, el procesamiento de la información será tan rápido que le permitirá anticiparse eficazmente a los movimientos de un rival. Este ejemplo y aunque con prácticas distintas según el caso, el gimnasio cerebral vale para todas las profesiones y actividades: no solo debemos entrenarnos cerebralmente para desempeñarnos mejor en lo que hacemos y en la vida misma. 

También debemos hacerlo “a medida” porque el cerebro de todas las personas no funciona de la misma manera.

Fundamentaciones científicas 

El entrenamiento cerebral se sustenta en dos fenómenos completamente naturales que pueden ser modificados por las personas: la neuroplasticidad y la neurogénesis. 

Estos fenómenos aluden a la dinámica que subyace al funcionamiento del cerebro, esto es: cómo y por qué se va modificando a medida que atraviesa las diferentes etapas de la vida y, fundamentalmente, qué es lo que se puede hacer para rejuvenecerlo, potenciar su desarrollo y retrasar su envejecimiento. 

La neuroplasticidad es la extraordinaria capacidad que tiene el sistema nervioso para formar nuevas redes o modificar las existentes como resultado de la interacción de una persona con el entorno. Es la base de la memoria y el aprendizaje e involucra una visión dinámica de los mecanismos cerebrales.  

La neurogénesis es el proceso mediante el cual se forman las células que componen el sistema nervioso central (neuronas y células gliales). Cuando este proceso es autodirigido en la edad adulta, el cerebro rejuvenece. 

A la inversa de lo que se ha creído durante mucho tiempo, la formación de neuronas nuevas continúa durante toda la vida, sólo que en un grado menor y por eso el gimnasio cerebral puede ayudarnos en distintas etapas.  

Esta expansión ha sido observada en el hipocampo (una estructura crucial para el aprendizaje y la memoria), en el bulbo olfatorio y el núcleo caudado.  

Algunos especialistas creen que puede producirse en otras zonas del cerebro, como la neocorteza, el estriado, la amígdala y la sustancia negra. 

En síntesis, y esto es muy importante: Tanto la Neuroplasticidad como la Neurogénesis se favorecen con un entrenamiento cerebral diseñado y guiado por especialistas en etapas y prácticas claramente definidas. 

Esto implica un trabajo sistemático sobre lo cognitivo y lo emocional que contemple desde el principio las características cerebrales las personas, como las ocupaciones, la edad y el estilo de vida. Llegado a este punto, y si has decidido entrenar tu cerebro porque ya tienes claras sus ventajas, te propongo que leas detenidamente la siguiente gráfica, en la que se detalla información corroborada por varios experimentos e investigaciones en neurociencias sobre el impacto de las actividades aeróbicas en la neuroplasticidad y la neurogénesis.

 El sistema nervioso sigue generando nuevas neuronas y células gliales a lo largo de la vida, incluso en edades avanzadas, y este proceso puede ser incentivado de manera muy simple, como correr, caminar o bailar, además de una nutrición adecuada y un correcto equilibrio entre las horas de sueño y vigilia (la privación del sueño inhibe la neurogénesis). 

A la inversa, un estilo de vida “pasivo”, sin actividad física, sin retos, sin exigencias, sin nuevos aprendizajes, es el peor enemigo que un cerebro puede tener. Por un lado, evita la generación de redes neuronales. Por el otro, favorece procesos de podas sinápticas: cuando una red no es utilizada, el sistema nervioso la elimina en forma natural.

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 Por eso acudir el gimnasio cerebral es importante. Si bien uno de los casos más difundidos es el de las personas que se dedican al deporte, que además de entrenarse físicamente también entrenan su mente, es suficiente con acercarse a un gimnasio cerebral para observar la heterogeneidad. 

Hombres, mujeres; directivos, ejecutivas; políticos, funcionarias, profesionales, estudiantes avanzados; secretarias, amas de casa y equipos completos del área de alguna empresa están inmersos en sus prácticas. 

¿Por qué acudir al gimnasio cerebral? 

Existen muchísimas páginas de internet con juegos online que ayudan a agilizar las funciones cerebrales y, de hecho, no deben descartarse porque todo suma: el entrenamiento cerebral efectivo es el que se hace a medida de las necesidades de cada persona. Por ejemplo, para una jugadora de hockey el desempeño depende en gran parte de las habilidades visuoespaciales que, como es sabido, están más desarrolladas en el cerebro masculino. 

Ella deberá ejercitarse mucho en esas capacidades para obtener mejores resultados y deberá entrenar en el gimnasio cerebral los movimientos oculares para enfocar la atención, controlando y orientando los movimientos del cuerpo mediante la vista. 

Con el tiempo, el procesamiento de la información será tan rápido que le permitirá anticiparse eficazmente a los movimientos de un rival. Este ejemplo y aunque con prácticas distintas según el caso, el gimnasio cerebral vale para todas las profesiones y actividades: no solo debemos entrenarnos cerebralmente para desempeñarnos mejor en lo que hacemos y en la vida misma. 

También debemos hacerlo “a medida” porque el cerebro de todas las personas no funciona de la misma manera.

Fundamentaciones científicas 

El entrenamiento cerebral se sustenta en dos fenómenos completamente naturales que pueden ser modificados por las personas: la neuroplasticidad y la neurogénesis. 

Estos fenómenos aluden a la dinámica que subyace al funcionamiento del cerebro, esto es: cómo y por qué se va modificando a medida que atraviesa las diferentes etapas de la vida y, fundamentalmente, qué es lo que se puede hacer para rejuvenecerlo, potenciar su desarrollo y retrasar su envejecimiento. 

La neuroplasticidad es la extraordinaria capacidad que tiene el sistema nervioso para formar nuevas redes o modificar las existentes como resultado de la interacción de una persona con el entorno. Es la base de la memoria y el aprendizaje e involucra una visión dinámica de los mecanismos cerebrales.  

La neurogénesis es el proceso mediante el cual se forman las células que componen el sistema nervioso central (neuronas y células gliales). Cuando este proceso es autodirigido en la edad adulta, el cerebro rejuvenece. 

A la inversa de lo que se ha creído durante mucho tiempo, la formación de neuronas nuevas continúa durante toda la vida, sólo que en un grado menor y por eso el gimnasio cerebral puede ayudarnos en distintas etapas.  

Esta expansión ha sido observada en el hipocampo (una estructura crucial para el aprendizaje y la memoria), en el bulbo olfatorio y el núcleo caudado.  

Algunos especialistas creen que puede producirse en otras zonas del cerebro, como la neocorteza, el estriado, la amígdala y la sustancia negra. 

En síntesis, y esto es muy importante: Tanto la Neuroplasticidad como la Neurogénesis se favorecen con un entrenamiento cerebral diseñado y guiado por especialistas en etapas y prácticas claramente definidas. 

Esto implica un trabajo sistemático sobre lo cognitivo y lo emocional que contemple desde el principio las características cerebrales las personas, como las ocupaciones, la edad y el estilo de vida. Llegado a este punto, y si has decidido entrenar tu cerebro porque ya tienes claras sus ventajas, te propongo que leas detenidamente la siguiente gráfica, en la que se detalla información corroborada por varios experimentos e investigaciones en neurociencias sobre el impacto de las actividades aeróbicas en la neuroplasticidad y la neurogénesis.

 El sistema nervioso sigue generando nuevas neuronas y células gliales a lo largo de la vida, incluso en edades avanzadas, y este proceso puede ser incentivado de manera muy simple, como correr, caminar o bailar, además de una nutrición adecuada y un correcto equilibrio entre las horas de sueño y vigilia (la privación del sueño inhibe la neurogénesis). 

A la inversa, un estilo de vida “pasivo”, sin actividad física, sin retos, sin exigencias, sin nuevos aprendizajes, es el peor enemigo que un cerebro puede tener. Por un lado, evita la generación de redes neuronales. Por el otro, favorece procesos de podas sinápticas: cuando una red no es utilizada, el sistema nervioso la elimina en forma natural.

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Impacto del estrés en el cerebro y en las organizaciones

Impacto del estrés en el cerebro y en las organizaciones

 

Constantemente hablamos de estrés. Si midiéramos la cantidad de veces que utilizamos el término durante el día nos llevaríamos una verdadera sorpresa. Y no es para menos, las sociedades actuales son auténticos caldos de cultivo para alto niveles de estrés, consecuentemente, el mundo del trabajo está realmente afectado por este fenómeno cuyas consecuencias no deben minimizarse. 

Día a día las neurociencias confirman que el estrés, en sus diferentes variantes de intensidad y duración, produce daños en el cerebro, algunos son reversibles, siempre que se tome conciencia y se realice un profundo cambio de hábitos. Otros pueden ser muy graves (caso de la muerte neuronal y los accidentes cerebrovasculares).


Además del daño que el estrés genera en el cerebro, impide pensar con claridad, destruye la motivación y la creatividad, baja la productividad y, lo que es peor, las personas se enferman porque la tensión llega a tal grado de intensidad que reduce sus defensas ante enfermedades muy graves.

En otros casos muy reducidos el estrés es saludable, de hecho, la respuesta huida cuando una máquina puede provocar un accidente en una fábrica ha salvado la vida de muchas personas. En otros, cuando hay sobre carga continua de ansiedad y tensión puede resultar muy nocivo si no se controla. Por ejemplo, ha sido observado que un agente de policía puede experimentar 200 pulsaciones por minuto en 3 décimas de segundo durante una persecución. Ahora bien, ése es su trabajo y tiene una preparación y tratamiento especial para afrontarlo.

Lo llamativo es que en las empresas suelen generarse estados similares. Esto se ha detectado en épocas de crisis, cuando el llamado repentino de un gerente a uno de sus colaboradores puede llevarlo a pensar que va a ser despedido. Si bien ambos ejemplos se corresponden con casos extremos, la sobrecarga de tensiones debe ser especialmente tenida en cuenta por el liderazgo, de hecho, una de las herramientas más fantásticas para contrarrestarla procede del neurocoaching, mucho del trabajo que se realiza se orienta a ese objetivo.

Los daños que el estrés provoca en el cerebro pueden ser leves, moderados o muy importantes. 

Durante una investigación realizada por la Universidad de Yale (que pueden leer en la revista Biological Psychiatry) se tomaron imágenes de los cerebros de 100 personas que habían vivido momentos muy estresantes, como pérdida del trabajo, de un ser querido e  incluso divorcios. 

Se observó menos materia gris de lo normal en el cortex prefrontal, una estructura que participa en la vida emocional, la regulación de los deseos y el control de los impulsos, lo cual puede provocar conductas inapropiadas en las personas afectadas.


También se observó que altera el funcionamiento del hipocampo, con lo cual la memoria puede formarse de manera débil y fragmentada, y que provoca la liberación excesiva de una hormona, el cortisol, como respuesta a situaciones de sobrecarga tensional. Además de afectar la memoria, en casos extremos se bloquea la corteza prefrontal, alterando la capacidad de resolución inteligente de problemas y las habilidades esenciales para razonar y tomar decisiones.

Corteza Prefrontal 

Otro gran enemigo de las organizaciones y de las personas es el desencadenamiento de emociones negativas que origina el estrés, dado que ello repercute en los pensamientos predominantes e impacta en las relaciones con los demás, provocando una especie de efecto en cadena que genera un clima de trabajo que, en casos extremos, puede llegar a ser tortuoso.

Como pueden imaginar, estos temas son simplemente enunciativos, de hecho, he seleccionado solo “algunos” de los efectos dañinos del estrés para que puedan hacerse una idea sobre la importancia que tanto los líderes como las personas deben prestarle a este tema y tomar cuanto antes la sartén por el mango.

Además del ejercicio físico, el cambio de hábitos y la alimentación, las neurociencias modernas proporcionan un conjunto de recursos otrora impensables para ayudar a contrarrestar los efectos nocivos del estrés.

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Día a día las neurociencias confirman que el estrés, en sus diferentes variantes de intensidad y duración, produce daños en el cerebro, algunos son reversibles, siempre que se tome conciencia y se realice un profundo cambio de hábitos. Otros pueden ser muy graves (caso de la muerte neuronal y los accidentes cerebrovasculares).

Además del daño que el estrés genera en el cerebro, impide pensar con claridad, destruye la motivación y la creatividad, baja la productividad y, lo que es peor, las personas se enferman porque la tensión llega a tal grado de intensidad que reduce sus defensas ante enfermedades muy graves.

En otros casos muy reducidos el estrés es saludable, de hecho, la respuesta huida cuando una máquina puede provocar un accidente en una fábrica ha salvado la vida de muchas personas. En otros, cuando hay sobre carga continua de ansiedad y tensión puede resultar muy nocivo si no se controla. Por ejemplo, ha sido observado que un agente de policía puede experimentar 200 pulsaciones por minuto en 3 décimas de segundo durante una persecución. Ahora bien, ése es su trabajo y tiene una preparación y tratamiento especial para afrontarlo.

Lo llamativo es que en las empresas suelen generarse estados similares. Esto se ha detectado en épocas de crisis, cuando el llamado repentino de un gerente a uno de sus colaboradores puede llevarlo a pensar que va a ser despedido. Si bien ambos ejemplos se corresponden con casos extremos, la sobrecarga de tensiones debe ser especialmente tenida en cuenta por el liderazgo, de hecho, una de las herramientas más fantásticas para contrarrestarla procede del neurocoaching, mucho del trabajo que se realiza se orienta a ese objetivo.

Los daños que el estrés provoca en el cerebro pueden ser leves, moderados o muy importantes. 

Durante una investigación realizada por la Universidad de Yale (que pueden leer en la revista Biological Psychiatry) se tomaron imágenes de los cerebros de 100 personas que habían vivido momentos muy estresantes, como pérdida del trabajo, de un ser querido e  incluso divorcios. 

Se observó menos materia gris de lo normal en el cortex prefrontal, una estructura que participa en la vida emocional, la regulación de los deseos y el control de los impulsos, lo cual puede provocar conductas inapropiadas en las personas afectadas.

También se observó que altera el funcionamiento del hipocampo, con lo cual la memoria puede formarse de manera débil y fragmentada, y que provoca la liberación excesiva de una hormona, el cortisol, como respuesta a situaciones de sobrecarga tensional. Además de afectar la memoria, en casos extremos se bloquea la corteza prefrontal, alterando la capacidad de resolución inteligente de problemas y las habilidades esenciales para razonar y tomar decisiones.

Corteza Prefrontal 

Otro gran enemigo de las organizaciones y de las personas es el desencadenamiento de emociones negativas que origina el estrés, dado que ello repercute en los pensamientos predominantes e impacta en las relaciones con los demás, provocando una especie de efecto en cadena que genera un clima de trabajo que, en casos extremos, puede llegar a ser tortuoso.

Como pueden imaginar, estos temas son simplemente enunciativos, de hecho, he seleccionado solo “algunos” de los efectos dañinos del estrés para que puedan hacerse una idea sobre la importancia que tanto los líderes como las personas deben prestarle a este tema y tomar cuanto antes la sartén por el mango.

Además del ejercicio físico, el cambio de hábitos y la alimentación, las neurociencias modernas proporcionan un conjunto de recursos otrora impensables para ayudar a contrarrestar los efectos nocivos del estrés.

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Neuroplasticidad Autodirigida: ¿Qué tenía el cerebro de Einstein que no tenga el tuyo?

Neuroplasticidad Autodirigida: ¿Qué tenía el cerebro de Einstein que no tenga el tuyo?

 

Uno de los factores decisivos en la explosión de conocimientos, producida a partir de la década del cerebro, ha sido la posibilidad de aplicarlos a diversas áreas de la actividad humana, lo que ha propiciado el desarrollo de herramientas de alta efectividad.

La importancia de este avance es de tal magnitud que tanto los educadores (en universidades, colegios e institutos de todos los niveles) como las modernas gerencias de recursos humanos y capacitación se han sumado a esta gran innovación.

Estamos transitando una era en la cual la extrapolación de los conocimientos de las neurociencias a las distintas profesiones se ha convertido en insoslayable.

En las organizaciones de avanzada ya no se habla de capacitación, sino de neurocapacitación, porque las nuevas técnicas apuntan  a potenciar los procesos de enseñanza-aprendizaje en temas específicos y al desarrollo del potencial cerebral de la organización en su conjunto, esto se hace mediante un proceso de neuroplasticidad autodirigida.

El fenómeno de la neuroplasticidad

La neuroplasticidad es la capacidad que tiene el cerebro para formar nuevas redes o modificar las existentes a cada instante como resultado de la interacción de un individuo con el entorno.

Es la base de la memoria y el aprendizaje e involucra una visión dinámica de los mecanismos cerebrales.

Y puedo ponerte un ejemplo claro: si un amigo te muestra fotografías del Castillo de Neuschwanstein (Baviera, Alemania), tu cerebro procesará la información sobre la imponente belleza de esta construcción a través de los sentidos de la vista y el oído, creando una nueva red neuronal (dado que nunca le habías prestado atención a los castillos).

Si descubres que es un tema fascinante y decides continuar informándote, los estímulos que recibirás a través de la lectura, videos documentales, libros, películas, entre otros,  harán que mantengas abierto el circuito que se ha creado.  

Si con el correr del tiempo, te conviertes en un experto en castillos y le dedicas gran parte de tu vida a conducir tours por Europa para visitar estas maravillas de la arquitectura, estos circuitos generarán cambios físicos estables en la estructura de tu cerebro. A este fenómeno se debe que el entramado neuronal de cada ser humano sea único y completamente diferente de los demás.

El cerebro de Einstein (que se extrajo luego de su muerte en la Universidad de Princeton, en 1955) tenía un gran desarrollo en regiones relacionadas con la inteligencia visuoespacial y el pensamiento matemático, y poseía mayor cantidad de células gliales por neurona que un varón promedio en algunas zonas de la corteza. También se corroboró que los lóbulos parietales del extraordinario científico eran un 15% más grandes que los normales para un hombre de su edad.

Ahora te pregunto: ¿Qué habría pasado si Einstein hubiera elegido otra área para desempeñarse o si hubiese decidido ser músico o sociólogo?

¿Qué hubiera pasado si, en vez de científico, hubiera llevado una existencia rutinaria  y sin inquietudes intelectuales? ¿Habría tenido la misma morfología su cerebro? Te dejo a ti la elaboración de la respuesta.

Lo relevante es que todo lo inscripto en la naturaleza fisiológica del sistema nervioso a través del aprendizaje predispone a las personas a actuar de determinada manera.

En las organizaciones, la optimización de las habilidades requeridas para cada puesto de trabajo, en todos los niveles y sin distinción de jerarquías, depende en gran parte de la constancia para aprender y aplicar lo aprendido en función de objetivos claramente definidos. De ello se trata la neuroplasticidad autodirigida.

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Neuroplasticidad Autodirigida: ¿Qué tenía el cerebro de Einstein que no tenga el tuyo?

 

Uno de los factores decisivos en la explosión de conocimientos, producida a partir de la década del cerebro, ha sido la posibilidad de aplicarlos a diversas áreas de la actividad humana, lo que ha propiciado el desarrollo de herramientas de alta efectividad.

La importancia de este avance es de tal magnitud que tanto los educadores (en universidades, colegios e institutos de todos los niveles) como las modernas gerencias de recursos humanos y capacitación se han sumado a esta gran innovación.

Estamos transitando una era en la cual la extrapolación de los conocimientos de las neurociencias a las distintas profesiones se ha convertido en insoslayable.

En las organizaciones de avanzada ya no se habla de capacitación, sino de neurocapacitación, porque las nuevas técnicas apuntan  a potenciar los procesos de enseñanza-aprendizaje en temas específicos y al desarrollo del potencial cerebral de la organización en su conjunto, esto se hace mediante un proceso de neuroplasticidad autodirigida.

El fenómeno de la neuroplasticidad

La neuroplasticidad es la capacidad que tiene el cerebro para formar nuevas redes o modificar las existentes a cada instante como resultado de la interacción de un individuo con el entorno.

Es la base de la memoria y el aprendizaje e involucra una visión dinámica de los mecanismos cerebrales.

Y puedo ponerte un ejemplo claro: si un amigo te muestra fotografías del Castillo de Neuschwanstein (Baviera, Alemania), tu cerebro procesará la información sobre la imponente belleza de esta construcción a través de los sentidos de la vista y el oído, creando una nueva red neuronal (dado que nunca le habías prestado atención a los castillos).

Si descubres que es un tema fascinante y decides continuar informándote, los estímulos que recibirás a través de la lectura, videos documentales, libros, películas, entre otros,  harán que mantengas abierto el circuito que se ha creado.  

Si con el correr del tiempo, te conviertes en un experto en castillos y le dedicas gran parte de tu vida a conducir tours por Europa para visitar estas maravillas de la arquitectura, estos circuitos generarán cambios físicos estables en la estructura de tu cerebro. A este fenómeno se debe que el entramado neuronal de cada ser humano sea único y completamente diferente de los demás.

El cerebro de Einstein (que se extrajo luego de su muerte en la Universidad de Princeton, en 1955) tenía un gran desarrollo en regiones relacionadas con la inteligencia visuoespacial y el pensamiento matemático, y poseía mayor cantidad de células gliales por neurona que un varón promedio en algunas zonas de la corteza. También se corroboró que los lóbulos parietales del extraordinario científico eran un 15% más grandes que los normales para un hombre de su edad.

Ahora te pregunto: ¿Qué habría pasado si Einstein hubiera elegido otra área para desempeñarse o si hubiese decidido ser músico o sociólogo?

¿Qué hubiera pasado si, en vez de científico, hubiera llevado una existencia rutinaria  y sin inquietudes intelectuales? ¿Habría tenido la misma morfología su cerebro? Te dejo a ti la elaboración de la respuesta.

Lo relevante es que todo lo inscripto en la naturaleza fisiológica del sistema nervioso a través del aprendizaje predispone a las personas a actuar de determinada manera.

En las organizaciones, la optimización de las habilidades requeridas para cada puesto de trabajo, en todos los niveles y sin distinción de jerarquías, depende en gran parte de la constancia para aprender y aplicar lo aprendido en función de objetivos claramente definidos. De ello se trata la neuroplasticidad autodirigida.

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